Una hemorragia interna puede producirse tras un accidente, una caída o un golpe fuerte, incluso cuando no hay heridas visibles. Al principio, la persona puede parecer estar bien, mientras la sangre se acumula dentro del cuerpo. Horas más tarde, pueden aparecer signos como palidez, sudor frío, debilidad o mareos. Reconocer estas señales y buscar atención médica inmediata es fundamental.
En esta guía, el equipo médico de Turquie Santé explica las causas del sangrado interno, sus síntomas de alarma, cómo actuar ante una sospecha y qué tratamientos pueden ser necesarios en el hospital.
¿Qué es el sangrado interno?
Es la pérdida de sangre que se produce dentro del organismo cuando se rompe o se daña un vaso sanguíneo. La sangre no sale al exterior. Se acumula en una cavidad (abdomen, tórax), en un órgano o entre los tejidos, y forma un hematoma o una colección de sangre.
Según dónde se produzca, se habla de:
- Hemorragia abdominal: a menudo por lesión del bazo, el hígado o los riñones.
- Hemotórax: sangre acumulada en la cavidad pleural, alrededor del pulmón.
- Hemorragia cerebral: sangrado dentro o alrededor del cerebro, como en el ictus hemorrágico.
- Hemorragia retroperitoneal: sangrado detrás del abdomen, típico de las fracturas de pelvis.
- Hemorragia digestiva: sangrado en el esófago, el estómago o el intestino.
Un adulto tiene aproximadamente 5 litros de sangre. Cuando se pierde con rapidez alrededor del 30 % de ese volumen, el cuerpo ya no puede compensarlo y aparece el shock hemorrágico: los órganos vitales dejan de recibir suficiente oxígeno y la vida está en peligro. Otras hemorragias, en cambio, son lentas y se manifiestan con anemia y cansancio progresivo.
Síntomas del sangrado interno
Los síntomas de una hemorragia interna varían según la cantidad de sangre perdida y la zona afectada. Algunos aparecen de forma progresiva, mientras que otros indican una emergencia médica que requiere atención inmediata.
Señales generales de pérdida de sangre:
- Piel pálida, fría y sudorosa
- Mareo, vértigo o sensación de desmayo
- Debilidad intensa y cansancio inusual
- Sed intensa
- Pulso rápido (taquicardia) y respiración acelerada
- Presión arterial baja
- Náuseas o vómitos
- Confusión, somnolencia o pérdida de conciencia
Ojo: el cuerpo joven y sano compensa durante un tiempo y luego se descompensa de golpe. En personas mayores o que toman betabloqueantes, el pulso puede no acelerarse. Y los hematomas visibles en el abdomen o el costado pueden tardar horas o días en aparecer.
Señales según la zona afectada
| Localización | Síntomas que deben alertar |
| Cerebro | Dolor de cabeza intenso y de inicio brusco (puede ser leve o faltar en personas mayores), vómitos, convulsiones, pérdida de conciencia, debilidad en un lado del cuerpo, dificultad para hablar |
| Tórax | Dolor en el pecho, dificultad para respirar, tos con sangre |
| Abdomen o pelvis | Dolor abdominal intenso, abdomen duro o hinchado, dolor en la punta del hombro |
| Aparato digestivo | Vómito con sangre roja o con aspecto de posos de café; heces negras, pegajosas y de olor fuerte (melena) o con sangre roja |
| Vías urinarias | Orina roja o color té |
| Embarazo ectópico | Dolor pélvico o abdominal en un lado, retraso menstrual, sangrado vaginal, dolor en la punta del hombro, mareo o desmayo |
Causas principales de una hemorragia interna
Una hemorragia interna puede deberse a un traumatismo, una enfermedad o un problema de coagulación. Estas son las causas más frecuentes y algunas situaciones que requieren especial atención.
Traumatismos
Los accidentes de tráfico, las caídas y los golpes fuertes pueden lesionar órganos internos, como el hígado o el bazo, y provocar una hemorragia que no siempre se manifiesta de inmediato.
Fracturas graves
Las fracturas de pelvis y fémur pueden ocasionar pérdidas importantes de sangre, incluso sin una herida externa visible. En las fracturas pélvicas inestables, la pérdida puede alcanzar varios litros.
Medicamentos que afectan a la coagulación
Los anticoagulantes, como la warfarina, el acenocumarol o los anticoagulantes orales directos, y los antiagregantes, como la aspirina o el clopidogrel, pueden aumentar el riesgo de sangrado. Los antiinflamatorios, como el ibuprofeno y el naproxeno, también pueden favorecer las hemorragias digestivas. No suspenda ningún tratamiento prescrito sin consultar a su médico.
Enfermedades del aparato digestivo
Las úlceras gástricas o duodenales, las varices esofágicas asociadas a la cirrosis, los desgarros del esófago, los divertículos y algunos tumores pueden provocar sangrado interno.
Enfermedades vasculares
La rotura de un aneurisma, especialmente de la aorta, y la disección aórtica pueden causar hemorragias potencialmente mortales. La hipertensión arterial crónica es la causa más habitual de hemorragia intracerebral.
Causas ginecológicas y obstétricas
Un embarazo ectópico roto, la rotura de determinados quistes ováricos, la hemorragia posparto y el desprendimiento de placenta pueden provocar pérdidas de sangre graves.
Trastornos de la coagulación
Enfermedades como la hemofilia y la enfermedad de von Willebrand, un recuento muy bajo de plaquetas o una enfermedad hepática avanzada pueden dificultar la coagulación y favorecer las hemorragias.
Cirugías y procedimientos médicos recientes
Algunas intervenciones pueden provocar sangrado posoperatorio. La aparición de dolor creciente, debilidad intensa, mareos o palidez tras una operación requiere una valoración médica urgente.
¿Quién tiene más riesgo?
- Personas que toman anticoagulantes o antiagregantes
- Personas con cirrosis, trastornos de la coagulación o cáncer
- Adultos mayores (mayor fragilidad vascular y más riesgo de caídas)
- Personas con hipertensión no controlada
- Mujeres en edad fértil con dolor pélvico y retraso menstrual
¿Cuándo llamar a emergencias?
Llama de inmediato si hay cualquiera de estas situaciones:
- Un golpe fuerte (accidente, caída de altura) y, después, palidez, mareo, sudor frío o dolor intenso, aunque no se vea sangre
- Vómito con sangre, heces negras o abundante sangre por el recto
- Dolor de cabeza repentino e intenso, o signos neurológicos (cara torcida, debilidad, dificultad para hablar)
- Desmayo, confusión o dificultad para respirar
- Dolor pélvico intenso con sospecha de embarazo
- Cualquier golpe en una persona anticoagulada, si hay dolor, hinchazón o malestar que no mejora
Primeros auxilios ante una hemorragia interna
Actuar correctamente en los primeros minutos puede salvar una vida. Aquí los pasos esenciales:
- Llama a emergencias primero y explica qué ha pasado, cuándo y si la persona toma anticoagulantes.
- Acuesta a la persona boca arriba y mantenla quieta. Si tiene dificultad para respirar, deja que adopte la postura en la que respire mejor (semisentada).
- Eleva las piernas unos 30 cm solo si no hay sospecha de fractura de pierna, pelvis o columna, ni traumatismo craneal, ni dificultad respiratoria. Ante la duda, no la muevas.
- Abrígala con una manta para evitar que pierda calor.
- Si hay una herida externa que sangra, presiona directamente sobre ella con un paño limpio.
- Si está inconsciente pero respira, colócala en posición lateral de seguridad. Si no respira con normalidad, inicia la reanimación cardiopulmonar y sigue las indicaciones del servicio de emergencias.
- Si está embarazada, colócala tumbada sobre el lado izquierdo.
- Quédate a su lado, háblale con calma y vigila su nivel de consciencia hasta que llegue el equipo médico.
Qué NO hacer
- No des comida ni bebida: puede necesitar anestesia o cirugía urgente.
- No des aspirina, antiinflamatorios ni otros medicamentos: pueden aumentar el sangrado.
- No la muevas sin necesidad ni la sientes de golpe.
- No la dejes sola ni esperes a ver si mejora.
Diagnóstico en el hospital
El equipo de urgencias empieza por estabilizar al paciente (vía venosa, control de constantes, oxígeno si hace falta) y, en paralelo, busca el origen del sangrado:
- Ecografía de urgencias (eFAST): detecta rápidamente líquido libre en el abdomen, el tórax o alrededor del corazón.
- Tomografía computarizada (TC): es la prueba de referencia en pacientes estables para localizar el sangrado. Con contraste (angio-TC) permite ver el vaso que sangra.
- Análisis de sangre: hemoglobina, coagulación, grupo sanguíneo y pruebas cruzadas para la transfusión. La hemoglobina puede ser normal al principio y bajar horas después, por lo que se repite.
- Endoscopia digestiva: tras vómito con sangre o melenas, localiza el sangrado y permite tratarlo en el mismo acto.
Si el paciente está muy inestable, puede pasar directamente al quirófano sin esperar a todas las pruebas.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa, la localización y la gravedad:
| Tratamiento | Cuándo se usa |
| Transfusión de sangre y hemoderivados | Reponer la pérdida y estabilizar al paciente |
| Fármacos para frenar el sangrado | Ácido tranexámico en el traumatismo grave (cuanto antes, idealmente en las primeras 3 horas); reversión de anticoagulantes (vitamina K, plasma, concentrado de complejo de protrombina) según el caso |
| Reversión de la anticoagulación | Ocluir el vaso sangrante desde el interior |
| Endoscopia terapéutica | Reparar el vaso o el órgano afectado |
| Embolización endovascular | Tratar hemorragias del tracto gastrointestinal |
| Cirugía de urgencia | Reparar el vaso o el órgano dañado (bazo, hígado, aorta, trompa de Falopio) |
| Tratamiento médico o quirúrgico del embarazo ectópico | Según estabilidad y tamaño: metotrexato o cirugía |
Recuperación y seguimiento
Tras el control del sangrado se trata la anemia (hierro o transfusión), se revisa la medicación (sobre todo anticoagulantes y antiinflamatorios) y se investiga la causa de fondo para evitar que se repita. El seguimiento lo define el equipo médico según el origen del sangrado.
Cómo reducir el riesgo
- Si tomas anticoagulantes, acude a tus controles y no cambies la dosis por tu cuenta.
- Evita automedicarte con antiinflamatorios, sobre todo si tienes antecedentes de úlcera.
- Mantén la tensión arterial controlada.
- Usa cinturón de seguridad y casco.
- Si tienes cirrosis o antecedentes de úlcera, sigue los controles indicados por tu especialista.
Este artículo tiene fines informativos y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Ante una urgencia, llama a los servicios de emergencia.
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Fuentes y referencias
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- American College of Surgeons. Stop the Bleed.
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