Una fístula anal es una afección dolorosa y a menudo difícil de tratar. Se forma principalmente a raíz de un absceso anal no tratado. Decenas de miles de personas se ven afectadas por esta patología cada año.
Sin cirugía, una fístula anal no se cura espontáneamente: la Sociedad Europea de Coloproctología (ESCP) confirma que la intervención quirúrgica sigue siendo el tratamiento estándar.
En Turquía, cirujanos colorrectales con amplia experiencia practican esta intervención en hospitales acreditados por la JCI, la misma norma internacional que los mejores centros europeos y americanos.



































































