La extracción de un lunar responde tanto a una necesidad estética como a una necesidad médica. Un nevo puede evolucionar con el tiempo, cambiando de tamaño, forma o color, señales que requieren un examen dermatológico para descartar cualquier riesgo de cáncer de piel. Las recomendaciones dermatológicas internacionales subrayan que la exéresis quirúrgica permite establecer un diagnóstico definitivo mientras se elimina la lesión sospechosa.
En Turquía, la extracción de lunares se realiza mediante excisión quirúrgica. El lunar se extrae en su totalidad, con un fino margen de tejido sano cuando es necesario, y luego se envía al laboratorio para un análisis anatomopatológico. Esta técnica, practicada en nuestras clínicas asociadas por dermatólogos y cirujanos cualificados, permite confirmar la naturaleza benigna o maligna de la lesión, ofreciendo a la vez un excelente resultado estético.

















































































