En Turquía, el tratamiento de la nomofobia (ansiedad intensa ligada a la dependencia del teléfono móvil) se realiza en centros de salud mental, en consultas externas o en programa intensivo. La nomofobia no es un diagnóstico oficial (no figura en el DSM-5 ni en la CIM-11): un profesional de salud mental evalúa primero si hay un trastorno reconocido, como un trastorno de ansiedad o una depresión, que se trata como tal. El programa ayuda a reducir la ansiedad y a cambiar los hábitos de uso, como en otras adicciones conductuales, con terapia cognitivo-conductual, mindfulness y una reducción progresiva del uso del teléfono. Un programa ambulatorio completo, con sesiones semanales durante 8 a 12 semanas, cuesta de 1.500 a 3.500 euros. Un programa residencial en un centro de adicciones cuesta más: de unos 3.500 a 8.500 € para estancias de 30 a 90 días.
Turquie Santé organiza su tratamiento: estudio de su caso por un especialista, presupuesto detallado, recogida en el aeropuerto, traslados, intérprete y asistencia 7 días a la semana. Después de la fase presencial, el seguimiento puede continuar a distancia.
Para elegir su centro, compruebe que el programa lo dirige un psicólogo clínico o un psiquiatra con experiencia en adicciones conductuales.
Riesgos y efectos secundarios
Sin ayuda, la ansiedad ligada al uso del teléfono puede ir más allá de una simple molestia: crisis de ansiedad con palpitaciones, temblores o molestias digestivas, trastornos del sueño, aislamiento y, en algunas personas, síntomas depresivos o una ansiedad generalizada, que requieren un diagnóstico por un profesional de salud mental. El tratamiento busca reducir la intensidad de estos síntomas y mejorar el bienestar, sin garantía de resultado.
La psicoterapia también tiene riesgos. Durante la reducción del uso del teléfono y los ejercicios de exposición, la ansiedad, la irritabilidad o el insomnio pueden aumentar de forma temporal. En algunas personas, sobre todo con antecedentes de depresión o de otros trastornos psiquiátricos, los síntomas depresivos pueden empeorar: por eso el terapeuta vigila la evolución y adapta el ritmo. La recaída es posible si no se mantienen las estrategias aprendidas después del tratamiento.
Si su médico le ha recetado un medicamento para un trastorno asociado (ansiedad, depresión),no lo interrumpa nunca por su cuenta: cualquier cambio lo decide el prescriptor.






































